BADALADAS DE AMOR Y CINE

#Colaboración:

BADALADAS DE AMOR Y CINE.
Historia de un homenaje en 12 imágenes

25 de Junio de 2020 · Por Xavi Gantes

Hace casi dos años que terminó el rodaje de “Badaladas de amor e morte”, y, sin embargo, mis recuerdos
son muy vívidos, supongo que porque fue para mí una experiencia personal y profesional única, y creo,
por desgracia, que difícilmente repetible (y espero equivocarme).

Me parece que fue a comienzos de 2018 cuando Iria Ares mencionó, mientras tomábamos unos cafés, una idea que tenía ya en marcha: filmar una adaptación de un relato de Roberto Vidal Bolaño y rodarlo en 16 milímetros y en blanco y negro, homenajeando a su adorado Orson Welles. Me quedé de piedra: era una idea atrevidísima y fascinante; de inmediato supe que tenía que estar ahí para verlo, para fotografiarlo. Por suerte, Iria me pidió que les echara una mano a ella y a Xoán Carlos Mejuto, su compañero en este viaje, en la búsqueda de las localizaciones, y de paso documentar fotográficamente todo el proceso, algo que siempre les agradeceré.

Pude vivir el desarrollo de un proyecto de principio a fin, las reuniones de equipo, ensayos, planificación de secuencias,… los quebraderos de cabeza de cualquier rodaje, elevados a la enésima potencia al ser, precisamente, un rodaje como aquel: con Iria no sólo dirigiendo y produciendo el corto con Xoán Carlos, sino también protagonizándolo; llevando una cámara de cine, de las de “cine de verdad”, de acá para allá; rodando de noche y en exteriores, en la montaña y en un cementerio, y para rizar el rizo, con un plano-secuencia de más de 7 minutos (“Sed de mal” versión 2.0).

 

Todavía me admira la determinación que ella y Mejuto tuvieron para sobreponerse a los imprevistos, hacer malabarismos de agenda y llevar a buen puerto una idea tan atrayente como difícil, reuniendo además un equipo de profesionales como la copa de un pino a los que fue un privilegio ver trabajar. Una lección de tesón.

Como ya supondréis a estas alturas, me dedico, entre otras cosas, a la fotografía. Mi cometido en el rodaje de “Badaladas” fue la de documentalista y fotógrafo del making of, al margen de hacer fotos de pruebas de vestuario, maquillaje y demás. Y también, como supondréis por lo leído hasta ahora, lo disfruté de principio a fin: pocas personas tienen la suerte de ver trabajar a un equipo de rodaje como el de “Badaladas”, con Fernando Jover en la dirección de fotografía, toda una institución, y en unas localizaciones como Santa Mariña do Dozo, en Cambados, y O Monte Pindo, en Carnota, que ya de por sí hacen babear a cualquiera que tenga una cámara.

He seleccionado 12 fotografías del rodaje, dejando al margen las de localizaciones (de nuestras rutas por el Monte Pindo con Xil Caamaño, por cierto, surgió un proyecto paralelo que culminó con una exposición en el Concello de Carnota de parte de las fotografías), para tratar de mostrar en imágenes lo que en palabras me supone una gran complicación: el amor que siento por el cine, por la gente que se dedica a rodar y lo que se vive en un set; la dureza de algunos momentos, el trabajo en equipo por un fin concreto, las risas, el sacrificio,…; en resumen, lo difícil que es traer al mundo algo como “Badaladas de amor e morte” y todo el trabajo que hay detrás de las cámaras.

Me encanta fotografiar los rodajes porque suponen una mezcla aparentemente contradictoria de planificación extrema y fotografía documental clásica; me permite estar presente en momentos de tranquilidad y de tensión. Puedo ver la magia y el truco al mismo tiempo y jugar con esos dos mundos que pocas veces se retratan a la vez.

“Badaladas” ha sido para mí una especie de sorbo de la poción mágica de Astérix. Durante unos días fui un niño que pudo ver cómo filmar e iluminar en celuloide, cómo trabajar con animales, armas, grúas… un despliegue que traté de representar lo mejor que he podido y que espero que disfrutéis. Mi eterno agradecimiento a Iria Ares y a Xoán Carlos Mejuto por dejarme ser testigo de todo ello.

Xavi Gantes,
fotógrafo