1888.
SEÑORITA JULIA

Sinopsis. 
En 1888 August Strindberg estrenaba Señorita Julia, hoy sus brutales palabras siguen resonando en nuestros oídos. ¿Era el autor el misógino del que todos hablan o un feminista encubierto? Esta versión pone patas arriba todo lo que se ha escrito sobre este texto, uno de los más polémicos de la historia.

MACBETH. O RUÍDO E A FURIA
Rede Galega de Teatros e Auditorios.

2019
25 Enero Teatro Rosalía de Castro / A Coruña
8 Febrero / Arteixo
6 Abril / Mera
12 Abril / Melide
20 Agosto «Mostra de Teatro Galego con Cariño» / Cariño
22 Agosto Semana do Teatro e das Artes Escénicas / Cee
13 Octubre / Cambados
31 Octubre / Curtis

2020
27-28 Nov. Teatro Principal / Santiago de Compost.
13 Diciembre Festival Teatro Clásico / Lugo
19 Diciembre Teatro Jofre / Ferrol

2021
11 Marzo / Monforte de Lemos

#Critica y medios

“Julia es uno de los personajes femeninos más fuertes que se han escrito jamás”.

Revista Godot

Reportajes y Críticas:
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#el reparto

ACTORES GALLEGOS PARA UN STRINDBERG RENOVADO

XOÁN CARLOS MEJUTO / Juan
IRIA ARES / Señorita Julia

#personajes

JULIA Y JUAN. 
Dos almas perdidas que crean una situación límite.

JUAN

El criado con ínfulas de gran Conde. Representa, en esta versión, la ambición más cobarde. Todo lo que siempre deseó se postrará ante él. Pero no es quien dice ser. No es digno de una oportunidad semejante. Manipulador y mentiroso. Acabará destruyendo todo lo que más ama, para convertirse en una víctima de sí mismo. 

Juan es un personaje muy complejo y con muchas capas, algunas de ellas tan ocultas que son difíciles de discernir. Está claro que ve en Julia la posibilidad del ascenso social, de cumplir sus ambiciones, de llegar a ser Conde. Pero hay algo más, y es palpable a lo largo de toda la obra. Algo que ni siquiera el propio Juan puede prever. 

Quiere demostrarse a sí mismo que tiene la clase suficiente para ascender, para poder enamorar a una mujer distinguida como la Señorita Julia. Desea separarse de la “gentuza” -así ve a sus iguales-, demostrar que es poseedor de sentimientos elevados, “nobles”, y también, por supuesto, quiere el dinero de Julia… y su cuerpo.

 

Pero… ¿Por qué cuando se le presenta la oportunidad no es capaz de “agarrar su primera rama”? Porque su configuración mental de criado lo tiene profundamente agarrado al suelo.  

Detrás de todas estas capas y complejidades, cabe hacerse una última pregunta: ¿Quiere realmente Juan a Julia? Diseñamos este personaje desde la imposibilidad de elevarse hacia el amor sincero. Pero tampoco queremos señalarlo como “culpable”. Al fin y al cabo, Juan también es víctima de sus circunstancias, de su clase social, de su pobreza, del Conde… 

Con el diseño de este personaje queremos demostrar que el sentimiento de culpa no tiene que ver con lo masculino o lo femenino. Es un concepto más amplio, sacado de nuestros miedos más profundos para manipularnos. Y todos cargamos con ese peso, a nuestra manera.

LA SEÑORITA JULIA

En esta versión, la Señorita Julia es una mujer muy fuerte, próxima a la femme fatale del cine negro. Sexy, descarada y atrevida. Dispuesta a llevar su libertad hasta las últimas consecuencias. No se trata de victimizar a este personaje, sino de mostrarlo tal cual es, sin excusas, sin peros, sin censuras. Es una mujer que vive su sexualidad en libertad. 

La de JULIA no es una borrachera de una Noche de San Juan, tampoco una pérdida de salud mental, sino la clarividencia del que descubre una verdad espiritual: para alcanzar el Reino de los Cielos, el Nirvana, la Iluminación, La Paz…, primero hay que destruir lo que más amamos de nosotros mismos: nuestro EGO, nuestro YO. 

Físicamente es un péndulo, un desequilibrio constante. Calza el zapato -la madre- de un pie, y la bota -el padre- del otro. Desestabilizada por su pasado, pero fuerte. Muy fuerte. No se dejará vencer por Juan. Su deseo de vivir la vida a su manera, impregna todas y cada una de las escenas de la obra. 

Hemos diseñado esta nueva versión de Julia, -más actual-, partiendo de las diferentes etapas de la vida de grandes mujeres de la vida pública: 

“Al principio, la Señorita Julia se comporta como Grace Kelly en Atrapa a un ladrón. Más adelante, será una Ava Gardner, queriendo vivir su libertad, a través de su sexualidad. Aunque todos querrán educarla y cambiarla. Y, por último, Marylin Monroe… Sólo resta el FINAL, el… ¿Suicidio?”. 

El personaje de Julia ataca directamente el paradigma social de su época, pero también el de la nuestra… Es el personaje más dinámico, más vivo. Diseñado para ejecutar una danza macabra alrededor de su víctima, Juan, un hombre de quien la separa una distancia enorme, insalvable. 

Alguien dijo una vez: “la música es la distancia entre dos notas”. Julia y Juan. Una melodía salvaje que acabará en un trágico final, pero siempre danzante, vivo, muy vivo.

Una Señorita Julia rompedora y sexy que lucha con sus miedos.

#laversion

XOÁN C. MEJUTO 
“Cuando me enfrento como actor a un texto así, lo más lógico es determinar aquellos puntos en los que el personaje miente, aquellos en los que dice la verdad, etc. Pero en esta ocasión, no busqué determinar esos momentos, sino que esperé a que esos momentos apareciesen para mí y para cada espectador de manera individual. Me propuse quitar del suceso -la muerte de la Señorita Julia-, el suelo de la verdad”.

Xoán C. Mejuto, actor, director y dramaturgo.

Con 1888. Señorita Julia quiero llevar al espectador a sentirse como “un detective que reabre un caso antiguo”. Quiero compulsar con él una teoría: ¿Somos capaces de no emitir un juicio sobre unos hechos que se nos plantean como VERDAD? ¿Nos importa realmente que la resolución de un caso de asesinato sea justa o injusta? ¿O lo que realmente necesitamos es que HAYA UNA ÚNICA SOLUCIÓN? Este texto de Strindberg parece resistirse a toda VERSIÓN ÚNICA, y es ahí en dónde radica su interés para este dramaturgo, estos actores y esta compañía.

No queremos LLEGAR A UNA VERSIÓN DE LOS HECHOS, sino simplemente presentarlos ante el espectador. Inevitablemente, TU MENTE DETERMINARÁ TU VERDAD. Es imposible para ella dejar nada inconcluso, incompleto. Y sin embargo, una vez que etiquetas algo, lo matas para siempre. ¿Serás capaz de resistir esa tentación? En un siglo en el que se presupone la mayor libertad de pensamiento desde que el ser humano existe, nuestra BÚSQUEDA parece ser la menos sincera. Buscamos certezas, no verdades. Pagamos para que nos cuenten historias.

La versión se propone en un limbo atemporal. No buscamos ubicarla en la época en la que tuvo lugar. Resaltar el año -1888- en el título es simplemente una manera de decirle al espectador: ¡Ojo! Estos temas ya se debatían desde hace mucho tiempo. ¿Hemos avanzado tanto como creemos? La atemporalidad, se busca demostrar que Strindberg no nos habla de una historia particular, la de Julia y Juan, sino de una pauta mental, que se repite por los siglos de los siglos: como seres humanos incompletos, preferimos una certeza a una verdad. 

Sin embargo, su texto nos propone múltiples versiones de un mismo hecho: una aristócrata y su criado mantienen una relación sexual. Punto. Consentida o no, el acto ya se torna “enjuiciable”. 

1888. Señorita Julia PLANTEA UN JUEGO DE EVIDENCIAS: ella le busca, él la fuerza, ella le agrede, ¿él la mata?, ¿ella se suicida? ¿Pero hay alguien realmente culpable en toda esta historia? Lo único que he podido descubrir en este ejercicio profundo de inmersión es que Julia y Juan son dos almas perdidas que crean una situación límite. Y ahí me he querido mover, como director, actor y dramaturgo.

#momentoestudo

EL ESPACIO ESCÉNICO. 
Una jaula abierta de la que no nos atrevemos a escapar.

VOZ RADIOFÓNICA: …se encontró el cuerpo en la cocina de la casa del Conde… sin vida…, a su alrededor, diversos objetos sin aparente conexión entre ellos… una fusta de equitación… las botas del señor conde… copas de vino y cerveza… y, por supuesto, la navaja con la que se quitó la vida… La policía aún no lo pudo confirmar, pero según fuentes extraoficiales, la navaja pertenecía a Juan, el criado de confianza del conde. Todo apunta a que pudo ser un suicidio, aunque no está clara la implicación que pudo tener el criado en el asunto. En cualquier caso, corre el rumor de que el cuerpo de la señorita Julia apareció rodeado de flores de San Juan y, a su lado se podía ver una jaula abierta…

Así empieza 1888. Señorita Julia de Xoán C. Mejuto. En un único espacio escénico, conceptual. Una jaula abierta de la que no nos atrevemos a escapar, adornada por las nueve flores de San Juan, en la que los dos protagonistas lucharán sin tregua. 

Un diseño que, alejado del realismo, propone una batalla entre sexos, entre clases sociales, entre seres humanos de cualquier condición, cuando se imponen sobre sus sentimientos, las convenciones sociales y las ambiciones más absurdas, que acaban constituyendo una verdadera prisión para ellos.

Nos movemos en un plano simbólico en lo escenográfico. Por eso partimos de los símbolos que el propio Strindberg utiliza en su obra: la jaula del lugano, la mesa de la cocina en la que matan al pájaro, la navaja, el gallinero al que no dejaban entrar a la Señorita de niña… elementos de metal, duros, crueles y afilados como la misma obra.

Quizá, la principal aportación de esta versión al clásico de Strindberg sea el diseño del concepto escenográfico: una jaula, confeccionada a partir de rejas metálicas de gallinero que caen de las varas hasta el suelo del teatro, y que representa nuestra mente contemporánea. Nuestra prisión. La paradoja será siempre la misma: la jaula está abierta, -o quizá ni existe-, somos nosotros los que no nos atrevemos a salir… 

En el centro de la escena, ejerciendo un fuerte poder de gravitación mortal, una fría mesa de cocina, de acero inoxidable. Un espacio único que permite varios juegos escénicos: una mesa de interrogatorio, una cocina industrial, deshumanizada, una mesa de tortura, un limbo para las almas perdidas de Julia y Juan. Un lugar, en definitiva, en el que se detiene el tiempo para que podamos enfocarnos, con distancia, en la frialdad de las evidencias que se nos van presentando. 

VOZ RADIOFÓNICA: “Todo apunta a que pudo ser un suicidio, aunque no está clara la implicación que pudo tener el criado en el asunto. En cualquier caso, corre el rumor de que el cuerpo de la señorita Julia apareció rodeado de flores de San Juan y, a su lado se podía ver una jaula abierta…”. TELÓN.

#inspiraciones

UNA VERSIÓN MÁS ACTUALIZADA Y CINEMATOGRÁFICA.
El encuentro de Iria Ares con Eduardo Momeñe.

“Dirigí este espectáculo y propuse su diseño más cercano a lo cinematográfico, gracias a un encuentro con Eduardo Momeñe, en una sesión fotográfica. Hablamos de muchas cosas, de fotografía, de teatro, de cine, de arte, de vida… Y aproveché una recomendación que me sugirió: “En arte, cuando hagas algo, hazlo con la intención de “dar un golpe encima de la mesa”. Desde ese día, busqué y rebusqué una manera de dar ese golpe con nuestra versión de La Señorita Julia”.

Iria Ares, directora y actriz.

Iria Ares co-dirige esta versión de Señorita Julia con Xoán C. Mejuto. Es la cuarta ocasión en la que ambos colaboran, compartiendo dirección y diseño de espectáculo: O Xardín das Pernas Roubadas, 1879. Casa de Muñecas y Macbeth. O ruído e a furia, son los otros títulos. 

Las aportaciones de Iria, directora de cine, confieren al montaje una visión más cinematográfica e innovadora, enfocada en el campo del “thriller” actual. La acción empieza en una mesa de interrogatorio, con Juan declarando en tiempo presente, y salta constantemente a una serie de flashbacks, -algunos de ellos “mentirosos”-, que aportan un dinamismo escénico que no tiene el texto original.

El intento artístico es la desarticulación del concepto mismo de VERDAD. JUZGAR UNOS HECHOS nos sirve única y exclusivamente para CERRAR UNA HISTORIA QUE RESTABLEZCA EL EQUILIBRIO. Pero algunas historias no pueden cerrarse nunca y es entonces, cuando la existencia se hace, para muchos, insoportable.

CONSTRUIMOS NUESTROS YOS con insertos de los YOS de otros, con implantes de la sociedad que sutilmente nos van administrando. Cuando queremos buscarnos, ya no nos encontramos. “Pero si yo nisiquiera tengo un YO PROPIO”– grita Julia desde el escenario, pronunciando una de LAS FRASES MÁS POTENTES QUE SE HAN DICHO JAMÁS.

Con la puesta en escena, frontal, fría, metálica, aséptica, limpia, cercana al documentalismo del fotógrafo Eduardo Momeñe, queremos presentar a los dos protagonistas: JUAN Y JULIA, como DOS MENTES: una mira al PASADO, otra mira al FUTURO. Pero ninguna permanece en el insoportable PRESENTE. 

La fotografía de Momeñe -y su reflexión filosófica- invitan a la muerte. Abren, con la distancia del que puede observar pacientemente, una puerta por la que ella entra; y se asienta, cómoda y tranquila. La muerte de la mente. La suspensión del juicio, del YO.

Cuando dejamos de decantarnos por “a favor o en contra” empezamos a elevarnos como seres humanos y a descubrir otros misterios ocultos de la existencia. Esta es la idea sugerida por las fotografías de Momeñe a Iria Ares y esa es la idea que recoge nuestra versión. 

El texto de Strindberg es un texto existencialista que plantea un limbo insoportable. El alivio sólo vendrá al final. Con la muerte liberadora. Una MUERTE anunciada gracias a la sangre del pájaro, que nos recuerda quiénes somos realmente: NADA.

#fichatecnica

1888. Señorita Julia
Versión de Xoán C. Mejuto del clásico de August Strindberg

Dirección: Xoán C. Mejuto e Iria Ares
Actores:  Xoán Carlos Mejuto e Iria Ares
Diseño de iluminación: Antón Arias
Diseño Sonoro: Alberto Beade
Caracterización: Mara Collazo
Vestuario: Estudo Momento
Diseño de escenografía: Xoán C. Mejuto
Producción: Estudo Momento


Co-Producción y Residencia Técnica: Concello de Arteixo
Colaboran: Asociación Cántigas da Terra, Radio Coruña Cadena SER.
Diseño gráfico: Bombo Estudio
Año: 2022
Edades Recomendadas: +16
Género: Drama
Duración: 90 minutos
Idioma: Castellano (Disponible también versión en GALEGO).
Actividades Paralelas: Coloquio con los Creadores. Disponibles y bajo acuerdo previo
*Espectáculo incluido en la Rede Galega de Teatros e Auditorios 

DISTRIBUCIÓN

distribucion@estudomomento.com
618 470 512